“Sean como una quilla” Ron Curzan- Transcripción

Veamos de qué se trata. Usted podría estar disfrutando de la vida, sin problemas, como un velero que navega tranquilamente en mar abierto cuando, de repente, podría venirle encima una situación muy difícil, una tormenta, algo que le sacude con fuerza el barco, por así decirlo. Lo que dijo la revista The Watchtower del 1 de marzo de 1896 es muy cierto, dijo lo siguiente: “La vida sacrificada del cristiano no es fácil, no es como un viaje tranquilo y pacífico en velero. Puede que disfrutemos de un poco de calma de vez en cuando, pero lo más frecuente serán la lucha y las tormentas”. Pues, si eso era así hace ciento veintidós años, mucho antes de que naciéramos los que estamos aquí, cuánto más en nuestros tiempos. La vida en el mundo de Satanás no se parece en nada a un viaje tranquilo en velero. ¿Cómo pueden ustedes, qu Los hermanos necesitan ahora, más que nunca, que se les fortalezca. Necesitan que se les dé estabilidad para hacer frente a las tormentas de la vida, como la ansiedad, los desastres naturales. .. y a la bofetada de las olas, como las burlas, la persecución. .. Ese es el objetivo principal de la Escuela de Galaad: fortalecer y dar estabilidad a hombres y mujeres cualificados como ustedes, para que ahora ustedes fortalezcan y den estabilidad a la organización de Jehová. Con la ayuda del espíritu santo, ustedes pueden ser como aquellos cristianos del siglo primero que fueron un socorro fortalecedor y les dieron estabilidad a sus hermanos. Hay muchos ejemplos. Veamos uno de ellos en Hechos 18:24; ahí se habla de Apolos, alguien a quien queremos imitar. Vayamos a Hechos, capítulo 18, y leeremos desde el versículo 24. Ahí dice: “Ahora bien, cierto judío de nombre Apolos, natural de Alejandría, —y fíjense ahora en lo que dice— varón elocuente, llegó a Éfeso; y estaba bien versado en las Escrituras”. Había sido instruido oralmente en el camino de Jehová y, como estaba fulgurante con el espíritu, hablaba y enseñaba con exactitud las cosas acerca de Jesús. “Pero conocía solamente el bautismo de Juan. Y comenzó a hablar con denuedo en la sinagoga. Cuando lo oyeron Priscila y Áquila, —¿qué fue lo que hicieron?— lo tomaron consigo y le expusieron con mayor exactitud el camino de Dios”. Así es, Apolos tenía muy buenas cualidades, cualidades que ustedes también demuestran. Él tenía sus puntos fuertes, pero, como todos nosotros, también tenía sus puntos débiles. Sabía que tenía que ser humilde y que necesitaba ayuda, más conocimiento. Y qué bien que Áquila y Priscila lo ayudaron en eso: lo ayudaron a entender mejor las cosas profundas de Jehová para que hablara con más exactitud. Además, aquella pareja sólida y madura en sentido espiritual le enseñó lecciones prácticas. ¿Cuáles? Por ejemplo, a trabajar en equipo, a trabajar en unidad. También le enseñaron a dar la milla extra cuando ayudara a otros en sentido espiritual y material. Le enseñaron a ser generoso, hospitalario y, también, que la humildad es imprescindible para ayudar a otros y a estar contentos con el trabajo que Jehová nos asigna. Ustedes son como Apolos: aceptaron la invitación de venir a Galaad y recibir instrucción para tener un conocimiento más profundo de la Palabra de Dios, la Biblia. En estos meses han aprendido lecciones muy importantes de esta familia Betel, que los apoya. Han experimentado lo que es dar la milla extra, ser hospitalarios, generosos, bondadosos y pacientes, y han vivido lo que significa compartir con los demás, y no solo recibir. Dentro de un rato, van a graduarse y recibirán sus diplomas. ¿Ya está? ¿Se acaba ahí? ¿Ya lo han aprendido todo? No, claro que no. Sabemos que Jehová promete que él seguirá instruyéndolos. De hecho, eso es lo que dice 1 Pedro, capítulo 5, versículo 10. Ahí, en 1 Pedro 5:10, Jehová promete que “terminará él mismo el entrenamiento de ustedes”. ¿Cómo lo hará? El versículo sigue diciendo que ese entrenamiento constante “los hará firmes”, “los hará fuertes”. Así que, igual que una quilla tiene que pesar mucho para mantener el barco estable y derecho, Jehová promete que les dará a ustedes su poderoso espíritu santo para fortalecerlos y estabilizarlos, y para que ayuden a los demás a hacer lo mismo, a estar firmes. Apolos fue humilde y aceptó la ayuda que le dieron y, gracias a eso, Jehová y su organización pudieron usarlo mucho. ¿Cómo ayudó a las congregaciones de su día? Vayamos a Hechos 18:27. Ahí, en Hechos 18:27, vemos que no se dice simplemente que Apolos ayudara a los hermanos de la congregación de Acaya, ahí dice que los ayudó mucho. O como lo vierte otra traducción, “los fortaleció mucho”. Así que aprovechó bien el entrenamiento que había recibido y lo puso en práctica. De hecho, si vamos al versículo siguiente, el 28, vemos que fue un auténtico ejemplo de entusiasmo en la predicación. Usó las Escrituras que tenía a su disposición para demostrar lo que predicaba. ¿Y cómo hablaba? El versículo 28 dice que lo hacía “con intensidad”. Así que podríamos decir que Apolos era una quilla con mucho entusiasmo. Tenemos muchas ganas de ver cómo ayudarán a otros hermanos cuando lleguen a sus asignaciones, aprovechando la formación que recibieron en Galaad. Háganlo “con intensidad”. Cuando vemos un velero, ¿qué es lo primero en lo que uno se fija? ¿Verdad que es en la vela? ¿Por qué? Porque es lo que más se ve, lo que más llama la atención. Sin embargo, la quilla no se ve, porque está bajo el agua, en la parte de abajo del barco, pero está ahí, cumpliendo su objetivo, manteniendo el barco derecho y estable. Bueno, ¿verdad que no nos imaginamos a Apolos pensando: “Sé que mi comisión de apoyar a los hermanos y darles estabilidad, como hace una quilla, es importante, pero creo que no están aprovechando todo mi potencial. Todo lo bueno que hago pasa desapercibido. Ya sé que no soy un apóstol y que no me van a usar para escribir cartas inspiradas, aunque, la verdad, sé que lo haría muy bien. Ojalá que me dieran un puesto más importante, que se viera más, como una vela. Si fuera una vela, todo el mundo podría verme y admirarme. Todos podrían escucharme y darse cuenta de lo elocuente que soy”? Bueno, es absurdo, ¿verdad? Sabemos que él no pensó eso y que nunca trató así a los demás. La Biblia habla poco de Apolos, pero por lo que dice de él, sabemos que la cualidad que más lo definía era la humildad. Siempre estuvo dispuesto a ir adonde lo enviaran y a hacer humildemente lo que le pidieran. Nunca dejó que sus puntos fuertes se convirtieran en debilidades. Ustedes, estudiantes de Galaad, también harán muchas cosas que nadie verá. Pero saben que Jehová lo ve todo y él se dará cuenta de los esfuerzos que hagan por estabilizar a sus valiosas ovejas. Todos ustedes tienen habilidades, muchos puntos fuertes, pero su humildad debe brillar más que cualquier punto fuerte o don que tengan. No dejen nunca que sus habilidades se conviertan en sus debilidades. Y recuerden esto: si tienen muchas habilidades, pero no son humildes, de poco servirán, pero, si además de tener habilidades, son humildes, serán muy útiles, como esa quilla estabilizadora. Sin duda, a lo largo de los años, ustedes también tuvieron amigos que fueron como una quilla, que les dieron estabilidad y equilibrio cuando más lo necesitaban. Al pasar por momentos difíciles, por tormentas, ellos estuvieron a su lado. ¿Quién fue su Apolos? ¿Quién fue su Áquila, su Priscila? Recuerden todo lo que hicieron por ustedes y no olviden que ahora pueden ser como ellos y ayudar a los demás. Ellos les dieron estabilidad, fueron como la quilla del barco. Así que ahora es su turno. Usen la preparación que han recibido en Galaad para ayudar todo lo que puedan a los hermanos. Denles su cariño, sean un apoyo para ellos, fortalézcanlos, denles estabilidad. Sean como una quilla.

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