“Sean instrumentos en la mano de Jehová”. Hermanus van Selm- Transcripción


¿Qué les parece si nos damos un segundo para pensar en nuestra congregación? Imaginen que Jehová está observando a una hermanita envejecida a quien le ha pasado de todo en la vida y se encuentra sumamente triste.
Ha sufrido tanto que siente que Jehová ya no la quiere.
Entonces, mediante su espíritu, Jehová interviene para que tú te des cuenta de lo que le sucede.
Y, como deseas ayudarla, te preguntas: “¿Qué puedo hacer para que ella se dé cuenta de que Jehová no la ha abandonado, de que le está tendiendo una mano?”. Para encontrar la respuesta, analizaremos algunos versículos del libro de Rut, que narra la conmovedora historia de Noemí, Rut y Boaz.
Como recordarán, el esposo de Noemí había muerto. Lamentablemente, sus dos hijos también habían muerto.
Aquellas desgracias hundieron a Noemí en una tristeza tan profunda que llegó a sentir que Jehová la había abandonado.
Fíjense en lo que dijo en Rut, capítulo 1, versículo 13, hacia el final del versículo: “Me es muy amargo el que la mano de Jehová haya salido contra mí”. Ahora leamos la parte final del versículo 20: “El Todopoderoso me ha hecho muy amarga la situación”. Y en las últimas palabras del 21 añade: “Es Jehová quien me ha humillado, y el Todopoderoso quien me ha causado calamidad”. ¡Cuánta amargura hay en esas palabras! Por supuesto, nada de eso era cierto: Jehová no estaba en contra de Noemí ni era la causa de su sufrimiento.
¿Y cómo reaccionó Jehová ante aquellas palabras? Obviamente, no lanzó fuego desde el cielo para castigarla ni envió a un profeta a reprenderla.
No, más bien, se valió de Rut y de Boaz para tenderle una mano a Noemí y ayudarla con cariño a salir de la tristeza.
En cierto sentido, Rut y Boaz tuvieron el honor de ser un instrumento en la mano de Jehová, es decir, el medio que él utilizó para ayudar a Noemí.
En esta clase tenemos 22 hermanas, que son como Rut, y 27 hermanos, que son como Boaz.

Y en el auditorio hay miles de hermanos que también son como Rut y Boaz.
¿Cómo podemos todos ser instrumentos en la mano de Jehová? ¿Y cómo podemos ayudar a quienes sufren como Noemí a ver la mano de Jehová en su vida? Daremos respuesta a estas dos preguntas analizando juntos cinco sugerencias que se pueden extraer del libro bíblico de Rut.
Primera sugerencia: tener la motivación correcta.
Puesto que ayudar a los demás no siempre es tan fácil, lo que debe motivarnos es el amor.
Pero tiene que ser un amor muy especial.
¿En qué sentido? Pues, miren, el amor es más o menos como el café. ¿Como el café? Sí. Como saben, uno puede ordenar distintos tipos de café, por ejemplo café con leche, con chocolate, capuchino.
.. ¡Mmm! De manera parecida, hay distintas clases de amor.
Está el amor por la familia, el amor por los hermanos o el amor basado en principios, entre otros.
Pero el amor del que se habla en el libro de Rut es diferente.
¿Saben cuál es? Veámoslo en el capítulo 1, versículo 8: “Noemí dijo a sus dos nueras: ‘Anden, vuélvanse, cada una a la casa de su madre.
Que Jehová ejerza bondad amorosa para con ustedes, así como ustedes la han ejercido para con los hombres ya muertos y para conmigo’”. La bondad amorosa, o amor leal, es una clase de amor muy intenso; digamos que es como un expreso doble, uno bien cargadito.
Es un amor que te da fuerzas y te impulsa a adherirte a alguien y ayudarlo hasta que pueda salir de su tristeza.
Ese es el tipo de amor que debemos demostrar a quienes pasan por dificultades.
Segunda sugerencia: no darse por vencido.
La primera reacción de Noemí fue rechazar la ayuda que Rut le ofreció. Pero, debido al amor leal que sentía por su suegra, Rut no se dio por vencida.
¿Cuál fue el resultado? El capítulo 1, versículo 18, dice: “Cuando ella [Noemí] llegó a ver que persistía en ir con ella, entonces dejó de hablarle”. De manera similar, es posible que, al principio, un hermano que tiene problemas rechace nuestra ayuda.
Aun así, el amor leal nos impulsará a permanecer a su lado con la esperanza de que en algún momento acepte que lo ayudemos.
Tercera sugerencia: no ofenderse.
Cuando Noemí y Rut llegaron a Belén, se encontraron con los anteriores vecinos de Noemí. ¿Recuerdan qué les dijo? Leamos el capítulo 1, versículo 21: “Estaba llena cuando me fui, y con las manos vacías Jehová me ha hecho volver”. ¿Qué notan en esas palabras? ¿Se imaginan lo que sintió Rut al
escucharlas? Ella había hecho enormes sacrificios para ayudar a Noemí: había llorado con ella, la había consolado, la había acompañado durante el largo viaje.
.. Y ahora Noemí, ahí con Rut a su lado, se atreve a decir: “Con las manos vacías Jehová me ha hecho volver”. Parece que, cuando dijo eso, no le importó que Rut estuviera presente.
Aquel comentario debió de dolerle mucho a Rut.
Con todo, no abandonó a Noemí. De manera similar, es posible que alguien que esté luchando con sentimientos de amargura nos trate con falta de consideración, cuando lo único que deseamos es ayudar.
En ese caso, tratemos de no ofendernos; mejor sigamos apoyando al hermano y roguémosle a Jehová que lo ayude a abrir los ojos, a comprender que no lo ha abandonado.
Cuarta sugerencia: dar ayuda práctica.
Rut se dio cuenta de que Noemí estaba tan desanimada que no tenía ganas de hacer nada.
¿Recuerdan qué hizo Rut? Vayamos al capítulo 2, versículo 2: “Rut [...] dijo a Noemí: ‘Por favor, déjame ir al campo y rebuscar entre las espigas, siguiendo detrás de cualquiera a cuyos ojos halle favor’”. Nosotros tal vez veamos que algún hermano no tiene las fuerzas para atender sus obligaciones del día a día.
En esos momentos, el amor leal nos impulsará a ayudar a nuestro hermano con cosas específicas, como las labores del hogar.
Quinta sugerencia: recibir ánimo.
Rut necesitaba ánimo desesperadamente, y Jehová utilizó a Boaz para dárselo.
Busquen el capítulo 2, versículo 12, para leer las palabras que Boaz le dirigió a Rut: “Que Jehová recompense tu manera de obrar, y que llegue a haber para ti un salario perfecto procedente de Jehová el Dios de Israel, bajo cuyas alas has venido a buscar refugio”. Después de haber escuchado tantos comentarios negativos, ¿se imaginan cuánto debió de animar a Rut lo que Boaz le dijo? En el versículo 13, Rut le responde: “Me has consolado [...;] has hablado de modo tranquilizador a tu sierva”. Las bondadosas palabras de Boaz fueron justo lo que Rut necesitaba escuchar para recuperar las fuerzas.
Hoy los ancianos pueden imitar el ejemplo de Boaz y fortalecer a los hermanos que se desviven por ayudar a quienes sufren.
Si ponemos en práctica estas cinco sugerencias, podremos ser instrumentos en la mano de Jehová. ¿Y cuál será el resultado? Veamos lo que pasó en el caso de Noemí. La Biblia relata que Boaz dio una gran cantidad de alimento a Rut y Noemí. ¿Cómo reaccionó Noemí ante tal muestra de generosidad?
El capítulo 2, versículo 20, dice: “Ante eso, Noemí dijo a su nuera: ‘Bendito sea él de Jehová, que no ha abandonado su bondad amorosa para con los vivos y los muertos’”. ¿Perciben el cambio de actitud en Noemí? Antes, llena de amargura, había afirmado: “Jehová me ha causado calamidad”. Pero más tarde pudo reconocer: “Jehová me ha mostrado amor leal”. Al fin Noemí vio el panorama completo y se dio cuenta de que, cuando Rut decidió quedarse con ella y cuando salió a buscar alimento, en realidad Jehová la usó para ayudarla.
Y Boaz hizo mucho más de lo que se esperaba de él para cuidarlas.
Él también fue un instrumento en la mano de Jehová. “¡Ah!... ¡Ahora lo entiendo! debió de haber pensado Noemí. Jehová nunca me ha dejado; ha estado a mi lado todo el tiempo.
Gracias a Rut y a Boaz, he logrado ver claramente la mano de Jehová en mi vida”. Sin duda, Boaz, Rut y Noemí se alegraron de ver cómo Jehová mejoró las cosas.
En resumen, ¿qué dio las fuerzas a Rut y a Boaz para sacar a Noemí de su tristeza? El amor leal, ese intenso amor que solemos mostrar, no a la gente en general, sino a nuestros hermanos, sobre todo a los que están sufriendo.
¿Y qué recompensa recibieron Rut y Boaz? Tuvieron la bendición de ver que Noemí recuperó las fuerzas y volvió a servir a Jehová con alegría.
Nosotros también podemos sentir la satisfacción de ayudar a nuestros hermanos y hermanas que sufren a ver la mano de Jehová en sus vidas y fortalecerse en sentido espiritual.
Por lo tanto, queridos miembros de la clase 144, que son como Rut o como Boaz, esperamos de todo corazón que usen la valiosa capacitación que han recibido en Galaad para que otros vean la mano de Jehová gracias a ustedes.

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